Cuando era niña vivía en el campo y le tenía terror a los perros. Sí, sí; es la pura verdad. Con tan sólo ver marchar una figura peluda entre los árboles del monte, comenzaba a sufrir palpitaciones y toda clase de manifestaciones físicas. Y, ¡ojo!, no era ese miedo propio de los primeros años frente a lo desconocido, (que quien diga que no lo ha sufrido, miente). No, no; era la certeza de que los perros eran criaturas malévolas que podían acabar conmigo y con todo lo que amaba: esos gatos raquíticos, algunos más saludables que otros, a los que cuidaba como mal podía y curaba cuando enfermaban. Es que cuando caía la noche yo tenía que entrar en la casa y mis amados felinos quedaban desprotegidos. ¿Cómo iban a mantenerse a salvo sin mí? (¡nos acostumbramos desde tan chicos a esa idea de superioridad entre especies!, incluso sin saberlo).

"Los animales duermen afuera", decía mi madre. Todavía me pregunto por qué no me rebelaba ante esa estúpida sentencia. Teniendo en cuenta lo mal que lo pasaba por las noches, estoy segura de que la compañía de uno de esos peluditos, a falta de abrazos humanos, me habría venido de maravilla. Yo estaba convencida de que mi madre no sabía lo que decía, y sin embargo no la contradecía, permitía que sus palabras fueran órdenes que socavaban mi sistema emocional de una forma silenciosa (¡qué triste que no podamos darnos cuenta a tiempo de cuánto nos marcan las experiencias y los mandatos!).

Pero los gatos no eran los únicos olvidados. Cada tanto se acercaban a la casa perros abandonados en busca de cobijo, sin imaginar lo que les esperaba. Y aquí yace el origen de mi miedo. Un perro, mi padre saliendo con el semblante gris y una carabina en la mano. "Que los chicos se queden en casa", le decía a mi madre, que aceptaba muda la orden. Un ruido seco que atravesaba el silencio de la casa y te apuñalaba y después, el vacío. Cuando mi padre volvía no sonreía y se quedaba callado el resto del día.

Leer y amar nos hace libres
Leer y amar nos hace libres

Un perro negro en un charco de sangre es la imagen más indeleble de mi infancia, que ha conseguido sobrevivir al paso del tiempo en mi memoria y que durante años fue la mejor metáfora de lo que representaba el miedo para mí: la violencia de mi padre, la muerte en los ojos de un ser indefenso, la espesura de la noche... Y aunque con los años algunos recuerdos de la infancia fueron sustituidos por otros más o menos dolorosos y parecieron desvanecerse, los ojos vacíos de ese perro no me han abandonado. Y al volver a esa imagen recuerdo cómo el miedo se aferraba a mi alma de una forma tan intensa que me era difícil comprender de dónde venía, mucho menos hacia dónde iba. Pasó mucho tiempo sin que pudiera relacionarme con los perros; recién cuando comencé a elaborar mis sentimientos conseguí disociar el dolor y la violencia de la infancia con la imagen de estos animales y pude acercarme a ellos y descubrir su belleza.

Hace seis años adopté a Lula, una loba albina que me demostró que el amor puede florecer en las criaturas más devastadas por la vida. Con ella ese terror de infancia se transformó en empatía: después de una primera etapa de lucha feroz tuve que cambiar rotundamente mi forma de mirar al resto de los animales, incluidos los perros. Después vino Zarza, que me obligó a cambiar esa idea de que sentimos de forma diferente: desde que se levanta por las mañanas, te hace sentir que la vida compartida con seres de otras especies es mucho más rica y perfecta. Y después, Niebla y Lebrel, que vinieron a completar esa realidad de vida conjunta. Ahora somos una manada, donde los dos humanos somos los únicos extranjeros, los forasteros que arañan el suelo en busca de oportunidades.

Podemos cambiar nuestra vida pero ciertas cosas seguirán doliéndonos eternamente. Me avergüenzo de esa niña cobarde incapaz de poner los puntos sobre las íes, de rebelarse a la violencia, de luchar por lo que amaba; del mismo modo que me cuesta reconocerme en esa persona especista que fui durante tantos (demasiados) años, en los que contribuí con tantas muertes inocentes (me parece que las estadísticas deben dar que hay más muertes de esas que de las justas). Pero detener el paso del tiempo es una tarea todavía imposible, como también lo es regresar al pasado y corregirlo; no obstante, podemos buscar qué se puede hacer con tanto dolor, con tanta vergüenza, con tanta crueldad innecesaria. Pizza Vegetal responde a mi necesidad de exteriorizar esas experiencias infantiles porque estoy convencida de que, si bien nadie está exento de sufrir y hacer sufrir, siempre estamos a tiempo de mejorar nuestra mirada respecto al mundo que nos rodea.

No sé si mi padre seguirá teniendo aquella carabina. No sé si todavía habrá perros abandonados en donde pasé mi infancia. Hace diez años que me fui para empezar de nuevo; porque aunque no podamos olvidar de dónde venimos sí podemos decidir volver a nacer, cuando todo lo que almacena nuestra memoria es dolor e incomprensión. Estoy segura de que así como hay personas y cosas que cambian rotundamente gracias a las experiencias de la vida, hay otras que permanecen indelebles, intactas, como esos recuerdos que olvidamos y que, de pronto, se asoman y nos demuestran que siempre han estado ahí, esperándonos.


Con Zarza sabemos que el amor mueve montañas
Con Zarza sabemos que el amor mueve montañas
En Pizza Vegetal también queremos ofrecer buenas lecturas y recomendarles acciones para mejorar su estilo de vida. Hoy les traigo la colección de libros de Frederic Patenaude sobre la alimentación crudivegana.

Aunque nuestro blog no es de comida cruda (raw), queremos ofrecer alternativas para personas que se inclinen por este tipo de alimentación. Para ello pienso que acercarse a las ideas y a la experiencia de Frederic Patenaude puede ser un glorioso punto de partida.

En esta Colección Esencial de una Dieta Crudivegana, Patenaude nos ofrece una serie de ideas en torno a que es posible vivir y comer rico y saludable sin necesidad de procesar los alimentos. Al seguir sus consejos podremos alcanzar una vida natural más eficiente; conseguir estar en armonía con nosotros mismos y con nuestro entorno y mejorar no solo en salud física sino también emocional, al sentirnos más enérgicos y felices.

Además, a través de una alimentación de comidas crudas podemos hacer desaparecer aquellos síntomas que la medicina asegura que son "incurables" y apostar por una forma de cuidar nuestro cuerpo natural y libre de toxinas. Sin duda, optar por una alimentación crudivegana puede ser una excelente alternativa para darle a nuestra vida esa dirección que tanto necesita.

Les recomiendo esta colección a todos. Tanto a los que deseen reconvertir su dieta de alimentos procesados en una dieta raw, como a los que deseen conocer más sobre el tema. En lo que a mí respecta, siempre me propongo mejorar en este aspecto porque estoy convencida que una dieta cruda es mucho más natural, ecológica y saludable que la que actualmente llevamos. Pero, de momento, me pierde la pizza.


"El cambio es nuestra opción y se inicia cuando se decide". Esta es una frase monumental de la película "Ratatouille" . Sí, lo confieso: soy una perdida enamorada de todo lo que crea Pixar, y en especial de esta peli, porque me parece una clara representación de que aquellas cosas que cuestan valen mucho más la pena que lo que nos viene servido. ¿Qué tiene todo esto que ver con nosotros? Pues que, como he vuelto a ver esta fabulosa peli, me entraron unas ganas terribles de hacer Ratatouille, así que, inspirados en Pixar, vamos a elaborar esta receta fácil, sencilla y exquisita. ¿Qué les parece?

Hoy hacemos Ratattouille
Hoy hacemos Ratattouille


INGREDIENTES


Para preparar la Ratatouille vamos a necesitar:

* 1 berenjena grande

* 1 calabacín grande

* 1/2 cebolla

* 1/2 morrón rojo

* 1 tomate maduro

* 1 diente de ajo

* 1 cucharada de aceite de oliva

* 1 chorrito de leche de soja sin azúcar (u otra bebida vegetal semejante)

* 50 gramos de anacardos para el gratinado (opcional)

CONSEJO: Si la queremos más colorido podemos agregarle morrón amarillo y verde también.

Los anacardos le dan un toque salado y crocante fabuloso
Los anacardos le dan un toque salado y crocante fabuloso


PREPARACIÓN



1 —Cortar en lonchas finitas la berenjena, el calabacín y el tomate y colocarlos en una fuente previamente aceitada de forma prolija dejando un espacio vacío al centro de la fuente.

2 —Cortar la cebolla y el morrón en tiritas y picar bien chiquitito el ajo.


3 —Colocar la cebolla y el ajo al centro de la fuente y llevar a horno medio (170°C).

4 —Triturar los anacardos bien chiquitos y colocarlos en un recipiente junto con el ajo; agregarles una cucharada de aceite de oliva y un chorrito de leche de soja y mezclar bien. Cuando la verdura ya se haya ablandado lo suficiente esparcir esta mezcla sobre ella y volver a dejar en el horno. Sabremos que ya está listo nuestro Ratatouille cuando los anacardos comiencen a dorarse.

***
Como ven es una comida sencilla y deliciosa y que no requiere muchos ingredientes. ¿Se animan a hacerla? Por cierto, si no han visto la peli de Pixar, ¡no dejen de hacerlo! ;)

La Ratattouille de Pixar y nuestra Ratattouille. ¿Qué les parece?
La Ratattouille de Pixar y nuestra Ratattouille. ¿Qué les parece?
¿Sabías por qué Palitana es una de las ciudades amigas de los animales? porque desde hace un año se ha declarado vegetariana. Si no lo sabías, te lo contamos a continuación en Pizza Vegetal.

La primera ciudad vegetariana del mundo


Se llama Palitana, es la primera ciudad en el mundo que se ha alzado estatalmente contra el consumo de animales. Desde hace dos años existe allí una ley que impide que en ella se vendan productos de origen animal; por ende, también se condena la cría de animales ya sea para la explotación como para el consumo. Esto la convierte en una ciudad respetuosa y amiga de los animales.

La ciudad de Palitana se encuentra en el distrito de Bhavnagar, en la India. Se caracteriza porque un gran porcentaje de su población es vegetariana (75%). Debido a esto y a una serie de protestas que hubo en torno al consumo de animales, desde hace un año se ha declarado como una ciudad amiga de los animales.

La prohibición de la comercialización de productos de origen animal fue la respuesta del estado a una masiva protesta de monjes jainistas (la principal religión que se profesa en esta ciudad) que vino acompañada de una huelga de hambre: exigían medidas que determinaran que aquel territorio era respetuoso con la vida de todos los seres sintientes y se convirtiera en una ciudad vegetariana.

El jainismo es una de las religiones más antiguas del mundo. Dentro de las creencias que se tienen en esta religión, una de las más importantes es el respeto a todas las criaturas (su derecho a la vida y a la libertad) y el trato pacífico a todas ellas. Los jainistas consideran que nadie tiene derecho a arrebatarle la vida a ningún ser vivo puesto que la vida es algo sagrado que nos ha regalado dios a cada uno.

Construir un mundo sin violencia


Desde hace un año Palitana ha sido declarada «zona libre de carne» y algunos la llaman también «ciudad amiga de los animales». No obstante, esta ley no vino exenta de complicaciones. El 25% restante de esta comunidad que profesa la religión islámica, por ejemplo, considera que no se están respetando sus derechos y afirma que el estado no tiene la capacidad para sentenciar en torno a la dieta de sus habitantes. Del mismo modo, comerciantes y pescadores, afirman que sus negocios han caído en la ruina debido a esta legislación y exigen explicaciones de parte del estado.

Por mi parte, aunque no creo que debamos atarnos a ninguna religión para tomar medidas políticas en nuestra vida, recibo con ilusión esta noticia. Me da mucho placer saber que en algunos lugares ya hay espacios libres de muerte y violencias; que existe al menos una ciudad amiga de los animales. ¿Qué opinan ustedes de todo esto?

Palitana:Primera Ciudad Vegetariana -Fuente: Vedic Templesin-
Palitana:Primera Ciudad Vegetariana -Fuente: Vedic Templesin-

Hoy en Pizza Vegetal les traigo una receta muy pero muy fácil; así que nadie puede decirme que no tiene tiempo para hacerla. ¡Con lo rica que es la mermelada de ciruela!

Ciruelas amarillas de piel roja: ¡Deliciosas!
Ciruelas amarillas de piel roja: ¡Deliciosas!

Cuando era pequeña iba cada verano a casa de unos tíos que tenían un gran campo al sur de la provincia de Buenos Aires, en San Cayetano. Eran las mejores semanas del año. Un lugar precioso donde había muchos caballos, una piscina enorme y donde se comía mejor que en un hotel cinco estrellas; teniendo en cuenta mi pasión por la comida no es extraño que fueran días inolvidables.

Además, había muchísimos ciruelos de diferentes tipos: ¡era el paraíso para una ciruelaadicta como yo! Fue ahí donde probé las mejores mermeladas y compotas de esta fruta de toda mi vida. ¡Ay, de sólo pensarlo!..

En fin, la ciruela es una de las frutas que más me fascina y no quería dejarla afuera de Pizza Vegeta, así que hoy les traigo la receta de la mermelada de ciruela. Es una receta fácil, ideal para hacer en verano y para mejorar nuestros desayunos y meriendas. ¿Se animan a hacerla conmigo?

Ingredientes




Para preparar la mermelada de ciruela vamos a necesitar:
* 1 kilo de ciruelas ecológicas y maduras
* 500 gramos de azúcar
* 1 taza de agua

Ciruelas troceadas para la mermelada



Preparación


1—Deshuesar las ciruelas y cortarlas en cubitos pequeños. (Si prefieres que te quede bien homogénea también deberás pelarlas; en mi caso me gusta aprovechar toda la fruta por lo que simplemente le quito el hueso).


2—Agregar el agua y la mitad del azúcar y llevar a fuego medio.


3—Una vez que ha hervido y que notamos que la fruta ya comienza a desarmarse debemos pisarla con una cuchara de madera, sin quitarla del fuego, hasta que no notemos trozos grandes. Y la dejamos un rato más para que continúe tomando color.




4—Cuando la fruta ha adquirido un color morado intenso le agregamos el resto del azúcar y revolvemos bien para que se deshaga.




5—Para comprobar si nuestro dulce ya está listo debemos tomar una cucharadita de él y servirla en un plato. Si se mueve con facilidad es señal de que debemos esperar un poco más antes de quitarla completamente del fuego. (En esta última parte es conveniente que revolvamos seguido para evitar que nuestra mermelada se pegue al fondo de la cazuela).

***

¡Y ya está! Ahora sólo tenemos que disfrutar de este exquisito dulce. Podemos utilizarlo tanto para preparar postres como para untar en pan. No se olviden de contarnos qué tal les ha ido con esta receta.

Mermelada de ciruela a punto
A raíz de la lectura de "La confusión del veganismo" de Claudio Bertonatti, un artículo que me ha parecido interesante en cuanto al debate que propone, he pensado en exponer mi punto de vista en Pizza Vegetal en torno al carnismo, el equilibrio de la naturaleza y el activismo animalista.

Verdades dibujadas sobre la explotación ganadera


En muchas cosas estoy de acuerdo con lo expuesto por Claudio Bertonatti. Fundamentalmente coincido en aquello de que las verdades suelen ser más difíciles de encontrar porque parecen ir reptando por la selva mientras que las mentiras vuelan por un cielo despejado. Pese a ello verdades y mentiras se expresan con palabras y el mayor problema de la ética actual no reside en lo que se dice sino en cómo se dice; no en lo que se piensa sino en las razones que nos llevan a pensar como lo hacemos.

Me explico: cualquier extremismo esconde una verdad más profunda que la que se abraza, una patología humana que responde a una serie de carencias o conflictos personales que en general nada tienen que ver con la causa que se defiende. Esto nos lleva a pensar que en todo grupo, movimiento o postura política puede haber mentes abiertas que trabajan de forma activa por la causa y pequeños bastardos que lo único que desean es llamar la atención. Pero esos personajes nocivos no pueden, sin embargo, opacar el trabajo de los activistas que luchan por una convivencia saludable entre humanos y animales: sin explotación, sin sangre. Partiendo de esta base, no te recomiendo este artículo si eres un vegano extremista o un carnista acérrimo.

La realidad que pinta Claudio en su artículo yo la vi de muy cerca (nací en un campo en el centro de la Provincia de Buenos Aires): animales alimentados a campo en pastizales, garzas volando, serpientes, zorros, pájaros de todo tipo, monte, pradera. Una bonita estampa de la pampa de mi infancia. Bonita si consigo borrar las imágenes de los terneros de quince meses siendo empujados con picana dentro de los camiones en los que después viajaban hacinados hacia el mercado de Liniers (unos doscientos kilómetros de ruta), muertos de miedo y de sed, inmovilizados... o si intento no pensar en aquéllos que directamente eran degollados para el consumo familiar. Sus ojos no hablaban de una muerte lenta y bondadosa; la muerte nunca es así, ¡no nos engañemos!

A mi padre le habría gustado este texto; para reafirmar su sistema de explotación animal: me es muy difícil comprender cómo se sostiene una vida entera sabiendo que has mandado a la muerte a consciencia a cientos y miles de animales. Y nombro a mi padre porque, al igual que Claudio, consideraba que los feedlots y las nuevas tendencias de explotación animal eran una crueldad y porque apostaba por una vida lo más "saludable" y "natural" posible para sus animales. Ganadería ecológica creo que le llaman hoy en día. Curiosa ironía.

Yo tampoco pretendo herir a nadie. Pero la verdad es que Claudio no revela nada extraordinario. Que hay muertes invisibles no es ninguna novedad. Las hay en cada cosa que hacemos. Otra de las cosas que nos caracteriza a todos los animales es que dejamos una marca única en los lugares por los que hemos pasado. Ahora bien; la pregunta es ¿podría reducirse esa huella? Y es eso precisamente lo que intento responder en este texto.

La vida de los cerdos explotados. Fuente: Igualdad Animal
La vida de los cerdos explotados. Fuente: Igualdad Animal

El fundamentalismo de las palabras


"Hay personas que suponen que al evitar el consumo de carne no matan animales. Tengo una pésima noticia para ellas: no es cierto".

No me considero fundamentalista. Mi padre me dijo un día que las personas que no comulgaban o que no creían en la iglesia estaban equivocadas. Yo no creo que los carnistas estén equivocados, lo que pienso es que se han parado a pensar más en las características que nos separan de los animales que las que nos unen; de ahí que para muchos hacer la conexión sea tan difícil. De ahí que no resulte difícil escribir un extenso artículo en torno a las bondades del consumo de carne (consumo=producto).

El verbo matar, según la RAE se define como 'Quitar la vida'. Justamente uno de los grandes problemas del carnismo es que son pocas las personas que matan para comer; de lo contrario, habría más vegetarianos dando vueltas, por lo que dijo Lenon. Si la dieta de cada persona se midiera por lo que es capaz de cazar posiblemente los animales comenzarían a importarnos porque tendríamos que enfrentarnos al dolor que causa la muerte.

Coincido con Claudio en que la siembra y cosecha de arroz genera un impacto ambiental impresionante. La explotación industrial y masiva (sea cual sea su rama es nociva para el medio ambiente y le causa un daño irreparable a corto plazo). Pero es que ese tipo de agricultura no debería compararse con la ganadería a pastizal sino con los establecimientos de cría industrializados (los campos de concentración desde los que proviene la mayoría de la carne que se consume). Y aquí viene lo importante: la solución no debería ser dejar de sembrar y destinar ese terreno para la cría de ganado sino saber qué sembrar, cómo, bajo qué condiciones, basándose en una siembra rotativa que contemple el período de descanso del suelo como fundamental requisito.

Al margen de esto, me resulta llamativo que no se mencione en el artículo el porcentaje de cultivo que se destina a dar de comer (engordar, le llaman) a los animales. Por propia experiencia sé que es bastante alto (¿un 60%?). La mitad del establecimiento de mi padre de unas 1500 hectáreas, estaba destinada para el cultivo de soja, trigo y alfalfa. Los dos primeros se vendían para producir alimento balanceado, la alfalfa se utilizaba para elaborar fardos que servirían de alimento para las épocas malas de invierno. Esa es mi experiencia: casi la totalidad de un establecimiento dedicado a sembrar para el consumo del ganado. ¿Cómo puede alguien venir a decir que el omnivarismo es un mal menor? No dejo de preguntarme qué habría pasado si mi padre hubiera sido vegano: ¿se imaginan unas 1500 hectáreas para una gran huerta ecológica con sus períodos de descanso? ¿Acaso eso no habría colaborado más con el equilibrio medioambiental y la proliferación de especies endémicas que la cría de ganado, exportado de otras tierras?

Si el camino está manchado de sangre, jamás tendremos paz


"No existe el desarrollo humano con impacto ambiental cero: para que nosotros podamos vivir muchas formas de vida deben morir".

Es cierto. Pero ya que hablamos de verdades que se arrastran por el suelo, cabría decir que no es toda la verdad: porque lo cierto es que la vida es imperfecta y cruel y que no es posible el desarrollo de ninguna especie sin ese impacto ambiental. Pero la buena noticia es que existen formas de vida equilibradas que pueden ayudarnos a reducir esa marca indeleble en nuestro entorno.

Las palabras de Claudio me sirvieron para mover más los engranajes y para repensar mis propias decisiones; para mirar a mi alrededor y darme cuenta de que es posible buscar una vida ecológicamente sustentable sin regresar al omnivarismo. También me recordaron que en lo que respecta a movimientos políticos hay un gran número de fanáticos veganos que en lugar de aprovechar este tipo de ventanas para conversar y debatir de forma civilizada se cierran al diálogo y descalifican todo lo que se les propone sin siquiera razonar. Veganos que no están aquí por la causa del abolicionismo sino para suplir sus propias carencias (eso de lo que hablaba al principio). El veganazismo es una de las peores lacras para este movimiento político en el que cada día comprometidos pacifistas y activistas se dejan el pelo.

Volver a los orígenes


Volviendo a la pregunta: ¿de qué forma podemos reducir nuestro impacto sobre el medio ambiente? Lo primero que debemos hacer es retomar la mirada que de la naturaleza tenían nuestros ancestros, volviendo a relacionarnos con ella como parte integral del entorno. En segundo lugar; si deseamos colaborar de verdad con nuestro hábitat deberíamos replantearnos todos estos sistemas con los que colaboramos: salud, alimentación, vestimenta... No debería ser suficiente comprar productos que vengan con la etiqueta "ecológico", deberíamos saber exactamente de dónde salen esos tomates que consumimos e involucrarnos con la vida de una forma más directa. En tercer lugar; debemos creer en que otro mundo es posible. Y aunque llegado este punto muchos creerán que soy una utopista perdida, debo decir que estoy convencida de que la humanidad está cambiando en muchos aspectos y que no hace falta irse muy lejos para ver estos cambios: el auge de los huertos urbanos es un ejemplo de que se puede llevar una vida más natural.

No se puede luchar por el equilibrio o la armonía medioambiental con las manos manchadas de sangre: hay otras alternativas. La huella en nuestro entorno no podemos evitarla, eso está claro: como no pueden los leones dejar de cazar a las cebras jóvenes poniendo cada día en peligro la supervivencia de esa otra especie. No obstante, podemos buscar la forma de reducirla al mínimo pero sin salirnos de un estilo de vida pacifista. Y es que es contradictorio afirmar que amamos la vida si la sostenemos oprimiendo y asesinando a otros animales. De momento, una vida basada en el consumo de productos provenientes de huertos ecológicos es una buena opción. Pero a largo plazo la solución podría ser evolucionar a nuevas formas de alimentación.

Todo depende de nuestra consciencia, de nuestra razón para tomar cada decisión; por eso antes de postularnos como carnistas o veganos deberíamos revisar las razones que nos llevan a ponernos tal o cual etiqueta y, en lo posible, dejar las etiquetas al margen y plantear nuestras ideas como una posición política y ética. Realmente el fin no justifica los medios: proteger el ambiente no puede ir de la mano con colaborar con la matanza. Del mismo modo que defender a los animales no puede ser compatible con la difusión del odio entre humanos o la implementación de una vida extremista que nos lleve a no mirar las repercusiones de nuestros actos. El veganismo como religión es tan peligroso como el catolicismo y, ¡creánme!, sé de lo que hablo. Por otro lado, proponernos una vida vegetariana pero basada en el consumo de alimentos provenientes de huertas trabajadas con agrotóxicos no es tampoco una alternativa pacifista puesto que el suelo es también parte del entorno y la contaminación es también una forma de violencia.

Una vida sostenible es posible. Fuente: Ur-Chi-Tao
Una vida sostenible es posible. Fuente: Ur-Chi-Tao

Individuos únicos salvados de la explotación


"Las especies silvestres que se extinguen no tienen reposición".

Esta afirmación es tan cierta como que cada vida que se termina es irreemplazable. Y aquí viene sí uno de los puntos planteados por Claudio que roza el extremismo. Expresa que defender a las especies endémicas es más importante que volcarse por el activismo para salvar animales que provienen de la explotación. Venía casi bien su texto, pero aquí... es que ni siquiera se basa en la realidad. La gran revolución que hubo en las redes sociales por la muerte de Cecil demuestra el grado de incoherencia al que hemos llegado: el asesinato de una criatura salvaje parece más difícil de tolerar que el del ternero que yace en nuestro exquisito lomo a la pimienta. Y esto contradice rotundamente lo que dice Claudio: "se tiene mucha más sensibilidad por los animales domésticos que por los silvestres (como si estos últimos tuvieran menos derechos), cuando el nivel de preocupación debería ser inverso".

Y hay todavía más. Cada criatura es única; no son más importantes los animales salvajes que los domésticos ni viceversa pero cuando salvas una vida no salvas a un zorro o a una vaca, salvas a un individuo con sus gustos, sus conflictos, sus alegrías. Los santuarios no rescatan cerdos, vacas o caballos, salvan a Angelina (Hogar ProVegan), a Samuel (Santuario Gaia), a Vera (Santuario Equidad); y lo hacen sabiendo que son un pequeño porcentaje entre millones de animales que no serán amparados. ¿Se habrá planteado Claudio lo que duele para un activista vegano pensar en todas las vidas que no salva?

La vida no son matemáticas, por desgracia, quizá; tal vez, es mejor que así sea. Cada día tomamos decisiones que pueden cambiar rotundamente el curso de nuestra existencia, y salvar una vida puede ser una de esas decisiones. Cuando adopté a Lula mi vida dio un giro rotundo: pese a ello me duelen en el cuerpo todos los perros y gatos que no pude salvar. Pero Lula es mi responsabilidad, es mi compromiso con mi entorno, y siempre he sido de las que miran hacia adelante pensando en lo que pueden hacer y no en lo que podrían haber hecho.

¡Es mentira que se puede cambiar el mundo siendo omnívoro! ¡Es verdad que no se puede cambiar el mundo por ser vegano! Lo único cierto es que si tomásemos consciencia de lo que consumimos, a lo mejor podríamos mejorar la vida de nuestro entorno, reduciendo un poco más la huella que dejemos.

Concluye Claudio citando a Carlyle, cuando dice que estamos en esta realidad para cambiarla. Indudablemente. De eso se trata. Y la mejor forma de transformar nuestra realidad es abriendo fronteras para el diálogo y la revisión de nuestras ideas; para armonizar nuestra forma de vivir con la repercusión que nuestros actos tienen en nuestro entorno. Porque también fue Carlyle el que dijo que su filosofía de vida podía resumirse en una sola frase: "soy lo que hago". Y termino pensando en la lucha constante que implica para los animalistas de España la protección del lobo ibérico, desplazado de su hábitat y asesinado a mansalva por los criadores de ganado. Otro dato que no aparece en el artículo de Claudio.

Maya salvada de la explotación en Santuario Equidad. Fuente: Idem.
Maya salvada de la explotación en Santuario Equidad. Fuente: Idem
Las cosas como son: siempre he sido una mujer golosa, capaz de saltearme el almuerzo con tal de llegar con amplio espacio en el estómago para la merienda. Con más razón si ésta trae consigo una tarta de ricota

No obstante, extrañamente, nunca he sido una gran cocinera de platos dulces; esas extrañas características que nos hacen incoherentes (¡oh; adorada incoherencia!). Sea como sea no quería dejar fuera de Pizza Vegetal algunas recetas dulces sencillas y sabrosas. Hoy, tarta vegetal de ricotarrrr (¡Perdón por el plagio, Joaquín Reyes!).

Si bien me gusta mucho inventar al máximo en la cocina, cuando se trata de lograr algo específico, prefiero tomar como referencia alguna receta de quienes de verdad conocen los misterios de la cocina y las comparten con nosotros. En esta ocasión me he basado en la receta de ricota vegana o requesón publicado en Dimensión Vegana (¡Qué sería de los veganos sin el fantástico Javier Guarascio y su equipo! ¡Gracias, chicos!). Una vez tenemos la ricota pasamos a preparar esta tarta de ricota vegetal.

¿Les apetece una porción de tarta de ricota?
¿Les apetece una porción de tarta de ricota?

Ingredientes


Para preparar la tarta de ricota vegetal tenemos que elaborar por un lado la masa y luego endulzar la ricota para que quede bien sabrosa.

Para la masa vamos a necesitar:

* 150 gramos de margarina vegetal
* 25 gramos de levadura
* 150 gramos de azúcar (preferentemente, glas)
* Leche suficiente como para humedecer la mezcla

Para el relleno de la ricota necesitaremos:

* 400 gramos de ricota
* 1 taza de leche de soja
* 1/4 de limón rallado
* 1/4 taza de harina
* 150 gramos de azúcar

Una tarta húmeda y sabrosa
Una tarta húmeda y sabrosa

Preparación


1—Comenzamos preparando la masa: debe quedarnos arenosa y húmeda por lo que debemos trabajarla poco. Simplemente mezclamos todos los ingredientes y la dejamos en un lugar templado para que la levadura comience a actuar y los ingredientes se sazonen.

2—Colocamos la leche, la ralladura del limón, el azúcar y la harina en una cazuela y la llevamos a fuego lento. Prepararemos un símil de crema pastelera para darle consistencia a la ricota y dotarla de esponjosidad.

3—Una vez que nuestra mezcla hierve tenemos que mezclar sin cesar para evitar que se pegue o se apelotone. Y batimos hasta que notamos que tiene una linda consistencia. ¡Ojo! no debe quedar del todo espesa.

4—Agregamos la ricota a nuestra "crema pastelera" y batimos bien hasta que se unifiquen completamente. Apartamos del fuego mientras pasamos a trabajar con la masa.

5—Enharinamos nuestro lugar de trabajo y sin manosearla demasiado estiramos la mitad de nuestra masa. Luego la colocamos en una fuente previamente enmantecada y enharinada.

6—Preparamos la otra parte de la masa que hará de tapa de nuestra tarta. Y la dejamos lista.

7—Distribuimos la ricota sobre la base de nuestra tarta intentando que quede pareja; sellamos la tarta con la tapa y la llevamos a fuego medio: unos 150°. Podemos espolvorear azúcar glas en el tope para darle más color. (Recordemos que siempre que cocinamos es conveniente precalentar el horno para que la comida se cueza de forma pareja).

***

Ahora sólo tenemos que esperar. Y la tarta de ricota es justamente un dulce que sabe de la importancia de la paciencia ya que cuanto más se estaciona adquiere más sabor. Así que les deseo que no sean tan golosos como yo y que sepan darle el debido tiempo para que se enfríe y se sazone y poder disfrutar de una deliciosa tarta sin ingredientes de origen animal.

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Una merienda fresca y saludable para el verano
Una merienda fresca y saludable para el verano

Compartir la vida con animales de otras especies es realmente muy gratificante. No sólo porque la experiencia te ayuda a romper con ciertos estúpidos mitos acerca de su coeficiente intelectual o su comportamiento, sino porque además ellos te enseñan mucho más sobre ti misma. Desde que comparto mi vida con Lula, y posteriormente Zarza, Niebla y Lebrel ya no soy la misma persona y me siento mucho más en equilibrio con mi entorno. Para los que vivimos con animales, no obstante, muchas cosas nos resultan difíciles debido a la legislación del lugar en que residimos. Pero, ¿me creerían si les dijera que esto está empezando a cambiar?

Hace poco en la localidad española de Trigueros del Valle se firmó una declaración en la que los animales y sus tutores están en igualdad de condiciones. Perros y gatos son declarados "vecinos no humanos" de la villa y, por tanto, deben ser respetados como el resto de las personas. Parecía imposible llegar a tomar una decisión así en alguna de nuestras comunidades hace tan sólo un par de años; pero ¡con paciencia y lucha todo es posible!

Esta propuesta a su vez viene acompañada de un plan de acción para ayudar a todos aquellos animales que se encuentran en situación de abandono a encontrar una familia donde sean respetados y amados como se merecen. Y, como las buenas decisiones no siempre vienen solas, parece que las localidades de Renedo, Mucientes y Viana de Cega ya están planteándose la posibilidad de tomar el ejemplo de sus vecinos. ¡Muchas buenas noticias para los que amamos a los animales!

Leer noticias así le alegra la mañana a cualquiera. Brindo con mis amigas por muchos más municipios que abran los ojos y miren de frente a los animales.

Cocinar es divertido y estimulante, sin embargo, hay días en los que no se nos ocurre qué hacernos de comer. Abrimos la nevera, miramos qué hay (como si no lo supiéramos ya); vamos a la alacena (revisamos por enésima vez nuestras existencias) y le hablamos a las cosas con la esperanza de que se nos encienda la lamparita y veamos la imagen del plato que deseamos cocinar... pero, nada. En mi caso estos bloqueos suelen derivar en una de dos cosas: o la elaboración de una pésima comida que me deja frustrada o la creación de un nuevo plato que después termino incorporando al menú; los rollitos de berenjenas pertenecen a esta segunda categoría.

Uno de esos días atravesaba, completamente bloqueada culinariamente, cuando vi en mi cabeza la imagen de unos sabrosos rollitos de berenjena. Sin dudarlo me puse manos a la obra, bajo la premisa: hacer algo rápido y con pocos ingredientes. Y el resultado me gustó tanto que quiero incluir esta receta en la sección de recetas saladas. Pienso que es una comida ideal para elaborar uno de esos días en los que nuestra cabeza parece bloqueada y nuestra pasión por la cocina nos juega una mala pasada. Espero que les guste.

Ingredientes


Esta receta se divide en dos partes: por un lado tenemos que hacer el relleno y por el otro, los rollitos.

Para el relleno de berenjenas vamos a necesitar:

* 1 berenjena
* 1/2 cebolla
* 1 diente de ajo
* Sal y especias a gusto (yo utilicé pimentón dulce, comino y mostaza)

Relleno de berenjenas
Relleno de berenjenas

Para los rollitos necesitaremos:
* 2 tazas de harina
* 1 taza de agua
* Aceite, sal y orégano

Preparación



1—Picamos el ajo, cortamos la cebolla en julianas (sería mejor picadita para la estética de los rollitos pero yo quería que fuera casi tan protagonista como la berenjena) y los rehogamos a fuego medio.

2—Cortamos la berenjena en tiritas y la sazonamos con un poco de sal.

3—Cuando la cebolla se haya ablandado le incorporamos la berenjena y agregamos un poquito más de aceite y un chorrito de agua hirviendo, para evitar que se pegue. Revolvemos cada tanto para conseguir que las berenjenas se cuezan de forma pareja.

Ahora, al horno y ¡a esperar!
Ahora, al horno y ¡a esperar!

4—Mientras esperamos que se termine el relleno podemos ponernos a preparar los rollitos. Para ello ponemos la harina, el orégano y la sal en un recipiente y les vamos agregando el agua lentamente hasta que se forme una masa con la que podamos trabajar.

5—La extendemos sobre una superficie lisa y comenzamos a amasarla hasta que quede suave y uniforme.

6—La cortamos en rectángulos y los vamos dejando a un costado. Rellenamos cada rectángulo con un poco del relleno de berenjena y lo colocamos en una fuente que llevaremos al horno a una temperatura de 175°. Dependiendo del horno, quizá necesitemos dar vuelta nuestros rollitos para que se doren de ambos lados.

***

¿Han visto qué sencilla es esta receta? Pues, en Pizza Vegetal nos hemos propuesto ofrecer recetas en esta línea; comidas sabrosas que no requieran de mucho tiempo ni esfuerzo; así que te invitamos a seguirnos y a conocer todos los secretos de nuestra humilde cocina. Porque, en el fondo el verdadero detalle de la buena comida reside en la condimentación y en el saber encontrarle las virtudes a cada ingrediente para potenciarlas al máximo. ¿Ya saben cuándo van a preparar estos rollitos de berenjenas?


Rollitos veloces de berenjenas
Rollitos veloces de berenjenas
Cuando era carnista ninguna salsa me gustaba más que la mayonesa. Siempre que podía la utilizaba: en ensaladas, en bocadillos y con platos empanados. Al abandonar el consumo de productos de origen animal y derivados tuve que buscar la forma de reemplazar este aderezo.

Gracias al blog de Dimensión Vegana di con una receta de veganesa que con el tiempo fui personalizando de acuerdo a mis gustos. Aquí está el resultado; espero que les guste esta mayonesa vegetal.

Ingredientes


*1 taza de aceite
*1 taza de bebida de soja sin azúcar
*1/4 de limón exprimido
*1 cucharadita de mostaza (opcional)
*1 diente de ajo (opcional)
*1 pizca de sal

Preparación


1—Colocamos en el vaso de la licuadora todos los ingredientes comenzando por el aceite.

2—Comenzamos a mezclar a velocidad baja y vamos subiéndola lentamente hasta conseguir una mezcla uniforme y esponjosa.

***

Como lo habrán notado es muy sencillo elaborar una exquisita mayonesa para acompañar nuestras comidas sin colaborar con el maltrato animal. ¿Se animan a hacerla en casa?

Receta de vegenesa o veganesa
Receta de vegenesa o veganesa
Hoy vamos a preparar unas verduras empanadas con vegenesa. Si bien yo utilizaré berenjenas y calabacines, pueden elaborar esta receta también con otras verduras, tales como zapallo, pepinos o puerros. Espero que les guste.

Ingredientes


Las verduras son exquisitas, pero si un día estamos con ganas de comer algo más sabroso, sin duda el empanado es una elección fabulosa que se adapta al sabor de nuestras verduras favoritas potenciándolo.

Para elaborar este plato necesitaremos:

*1 berenjena
*1 calabacín
*1/2 taza de bebida de soja
*2 dientes de ajo
*2 tazas de harina y 2 de pan rallado
*Limón y sal

Berenjenas y calabacines empanados
Berenjenas y calabacines empanados

Preparación


1—Cortamos la berenjena y el calabacín en lonchas del grosor que más nos guste.

2—En un recipiento colocamos la bebida de soja con el limón y la sal y mezclamos bien (pueden agregarle un diente de ajo y perejil picadito bien fino y otros condimentos en polvo).

3—Vamos friendo en tandas las verduras y las quitamos del fuego cuando ya están doraditas.

***

Si nunca han hecho vegenesa, aquí pueden ver nuestra receta.

Podemos acompañar este plato de verduras empanadas con vegenesa con ensalada y disfrutar de una comida sabrosa e ideal para los días de calor.

Verduras empanadas con vegenesa
Verduras empanadas con vegenesa
Hoy quiero narrarles una situación que tuvo lugar en nuestro hogar vegano hace unas semanas y que he pensado que podía ser útil para aquellos que conviven con perros. ¿Qué hacer cuando una avispa muerde a uno de nuestros peques caninos?

Lebrel, nuestra pequeña perrita de cinco meses, es una inseparable amiga de las avispas. Le encanta quedarse horas mirándolas mientras revolotean sobre el cacharrito de agua y siempre parece estar conversando con ellas. Hace un par de domingos; poco después de regresar de nuestro paseíto mañanero, la chiqui comenzó a ponerse muy (pero MUY) molesta, que en ella es mucho decir.

Primero pensamos que estaba haciendo teatro (en lugar de este blog deberíamos haber abierto una escuelita de teatro en la que todas la niñas den clases: los alumnos saldrían sabiendo muchísimo, ¡se los aseguro!); pero después de intentar calmarla de mil maneras distintas notamos que en su labio superior tenía un puntito rojo. Entonces lo comprendimos: todo eso se debía a una picadura de avispa.

Si bien al igual que nos ocurre a los humanos las picaduras no suelen ser un gran problema para los perros, dependiendo de la edad y la salud que tengan pueden ser más o menos complicadas. En nuestro caso, fue preocupante porque Lebrel tiene apenas cuatro meses. Por suerte, supimos actuar a tiempo y en pocas horas todo quedó en un horrible susto.

Si quieren saber cómo actuar ante este tipo de situaciones, pueden continuar leyendo este artículo. De todas formas, les recuerdo que ésta sólo es nuestra experiencia y no les recomendamos que sigan estos pasos si no están convencidos o si no están segura de que lo que le esté pasando a su peque haya sido provocado por una picadura de este tipo. Les recuerdo que no somos profesionales de la medicina; solamente dos personas convencidas de que una vida a base de curas naturales es posible.

Casa-panal de avispas en la Lavanda
Casa-panal de avispas en la Lavanda

Síntomas de una mordedura de avispa


Los síntomas de una picadura normal (como la que tuvo nuestra chiquita) es un dolor agudo en la zona "pinchada" que los lleva a llorar, patalear, correr sin parar y rascarse (en ese orden o no). Posteriormente aparece una inflamación en la zona que según cada caso puede afectar una mayor o menor superficie. Deben saber que en el caso de que la mordedura haya sido en el hocico o la cara, como es una zona tan sensible para ellos tiende a inflamarse de forma exagerada: a Lebrel le cubrió una buena parte del hocico y la zona de los lagrimales.

*Importante: Si bien la mayoría de las picaduras en los perros les provoca una hinchazón temporal, aquellos animales que son alérgicos tienden a pasarlo peor en este tipo de situaciones y en muchos casos su vida puede correr peligro. Si notan que tiene dificultades para respirar, temblores o que intenta vomitar, ¡no esperen más!: ¡busquen atención profesional de inmediato! porque podría tratarse de una reacción alérgica severa.

Picadura de avispas en los perros
Picadura de avispas en los perros

Formas de tratar la picadura


En primer lugar tenemos que encontrar la zona en la que nuestro amiguito ha sido picado. En el caso de que veamos el aguijón debemos extraerlo. Para ello es mejor utilizar un trozo de cartón o una tarjeta de crédito en lugar de una pincita, para evitar hundirlo más.

Después, envolvemos un par de cubitos de hielo en un trapo y lo apoyamos sobre la herida. El frío sobre la inflamación provoca que la zona comience a perder sensibilidad y esto trae consigo la disminución del dolor.

Una vez que el dolor ha mermado preparamos una infusión de manzanilla y aplicamos sobre la zona inflamada. Si no hay en casa manzanilla en hojitas podemos utilizar un saquito que es igual de efectivo. La manzanilla, por si no lo sabías, tiene grandes propiedades antiinflamatorias y antisépticas, por lo que al utilizarla en la región de la picadura contrarresta los efectos del veneno y, a la vez, evita que la zona continúe inflamándose.

Existen también remedios de venta libre para tratar hinchazón y reacciones alérgicas; la más conocida es la difenhidramina (Benadryl), un antiestamínico que reacciona frente a todo tipo de alergias. No obstante, no deberían recurrir a una medicación sin consultar previamente con un veterinario para evitar cualquier paso en falso.

Las grandes propiedades de la Manzanilla
Las grandes propiedades de la Manzanilla

Final feliz para la picadura de avispa


La pasamos muy mal. Fueron dos horas de nervios y alteración en casa, pero tuvo un final feliz.

En primer lugar tuvimos que entender cuál era la gravedad del problema. Y como Lebrel en ningún momento tuvo temblores ni respiración sibilante (síntomas de una reacción alérgica que puede tener graves consecuencias), comprendimos que no se trataba de un problema tan serio; aunque no por ello menos doloroso o inquietante.

Cuando coloqué el hielo en la trompita de Lebrel enseguida dejó de chillar; fue como un calmante mágico. Se quedó quietecita mientras yo le sostenía la carita sobre el trapito con el hielo. Después se quedó dormidita y aproveché para preparar la manzanilla. Cuando ésta estuvo tibia le pasé la infusión sobre todas las zonas inflamadas, incluyendo alrededor de los ojos y me dispuse a esperar.

A las dos horas Lebrel estaba como nueva; saltando, dando la nota y contagiándonos a todos su alegría. Nosotros finalmente respirábamos tranquilos.

Lebrel y Zarza observando a una avispa
Lebrel y Zarza observando a una avispa