Las algas son un ingrediente imprescindible en una cocina vegana; nos permiten elaborar platos versátiles dotándolos de un sabor marino impresionante. Existen muchas variedades de algas; en mi caso utilizo generalmente las Kombu y las Wakame, fundamentalmente porque son las más fáciles de conseguir y también las más accesibles para el bolsillo.

Hoy publico una sencillísima receta de salsa de tomate con algas Wakame; creo que puede ser una forma idónea para comenzar a utilizar este ingrediente fascinante si aún no lo has probado. Suelo prepararla para acompañar tallarines, ñoquis y ravioles. En esta oportunidad, la hice para unos tallarines, como podrán apreciar en las fotos. Espero que se animen a hacerla y que incorporen estas exquisitas algas a su cocina vegana.



INGREDIENTES


Las cantidades que les propongo son las que utilicé para acompañar 250 gr de tallarines. Recuerden que dependiendo de la cantidad de comensales tendrán que agregar más ingredientes.

* 1/2 cebolla
* 1/2 morrón rojo
* 1 diente de ajo
* 1/2 taza de algas Wakame
* 1/2 cucharadita de cilantro en grano
* 1 tomate maduro (puede reemplazarse por salsa de tomate)
* Aceite y salsa de soja
* Queso vegano rallado

PREPARACIÓN



1 —Cortamos el morrón y la cebolla en julianas y el ajo en rodajas bien finitas.

2 —Sofreímos en una sartén el ajo, el morrón y la cebolla.

3 — Cortamos los champignones en rodajas y el tomate en cuadraditos bien chiquitos.

4 — Agregamos los champignones, las algas y el tomate.

5 —Agregamos un poco de agua para que se una con el jugo del tomate y se forme una linda textura; también incorporamos la salsa de soja, el cilantro y los condimentos que deseemos.

6 —Aparte hacemos los tallarines o la pasta que deseemos utilizar.

7 —Una vez que tenemos la pasta lista, le incorporamos la salsa y le agregamos queso vegano rallado y ¡a disfrutar de este delicioso plato!

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Si no tienes queso vegano puedes picar anacardos bien pequeñitos y espolvorearlos sobre el plato.

Paula González es activista por los derechos de los animales. Tiene una web completísima en la que comparte su experiencia como comunicadora con todos aquéllos que deseen cambiar la realidad a través de la palabra. Cree que un mundo mejor es posible y en pos de ello trabaja. Con Paula nos conocemos desde hace unos años, aunque nunca nos hemos tomado un café juntas debido a las distancias. Sin embargo, cuando pensé en hacer entrevistas, enseguida vi su nombre porque su trabajo como activista me parece encomiable. Tenía muchas ganas de charlar con ella y me ha hecho mucha ilusión que aceptase ser protagonista de esta nueva sección . Aquí va el resultado de nuestro intercambio. ¡Gracias, Paula!




P—Cuentas en tu página web que el primero que supo comprender tu afinidad por los animales fue tu padre al decirte: "el día de mañana vas a ser abogada de pleitos pobres o defensora de los animales". De hecho habrías estudiado derecho si hubiera incluido a los animales como sujetos de derechos, ¿Verdad? Cuéntame sobre tus primeros contactos con otras especies y sobre el momento en que tomaste la decisión de unirte al movimiento animalista.

R—En casa nunca tuvimos animales pero me apuntaron a clases de equitación a los ocho años, mis padres sabían que me encantaban los animales y creyeron que esta era una buena forma de que tuviese contacto con ellos. A los trece llegó Patrick, un yorki adoptado de una camada indeseada de unos amigos de mis padres y establecí un fuerte vínculo familiar con él. En equitación ya percibía de pequeña que había cosas que no eran naturales, a mi me gustaba muchísimo pasar tiempo con los caballos y me negaba a hacerles daño de cualquier forma. A los 17 comencé a buscar información sobre la dieta vegetariana tras una barbacoa en casa de unos amigos y a recoger firmas en el colegio contra la tauromaquia. El activismo llegó casi a los 20, igual que dejar de montar a los caballos que tantísimo quería. Ya son 8 años de activismo, de fallos y errores. De mucho recorrido y de más por aprender.


P—¿Te parece contraproducente para el movimiento vegano que se hable de él en los medios de comunicación porque algún famoso ha decidido optar por una alimentación vegana por motivos de salud? ¿Crees que este tipo de movidas son contraproducentes para la lucha por el bienestar animal?

R—Creo que poner el debate en la mesa de cada familia a través de los ‘mass media’ es un acierto. En nuestra cultura, los famosos tienen influencia social y un poder de acción mucho más amplio que la mayoría de nosotros; utilizar esa influencia social para campañas estratégicas del movimiento de derechos animales, puede ser algo positivo siempre que sea utilizado con mesura y pensando en los objetivos. Sin embargo, creo que cada una de nosotras tiene la responsabilidad de educar a los medios sobre la verdadera razón de ser del veganismo: los animales. Nuestra salud resulta que puede ser una feliz consecuencia de un cambio de hábitos en nuestra vida. No obstante creo, que percibir el veganismo como algo no solo viable, sino saludable, es positivo para los animales y para nosotras.


P—Has trabajado en el “Hogar de Luci”, en “Wings of Heart”, y en otros interesantes proyectos animalistas. ¿Podrías compartir con nosotros alguna anécdota-experiencia que te haya cambiado la vida?

R—Comencé haciendo activismo en el Hogar de Luci y en las primeras semanas colaborando con Elena Tova y el resto de fundadoras, conocí a la perra que ahora vive conmigo y es la alegría de mi vida: Isis. Además de Isis, he tenido la oportunidad de conocer a tantos animales y tan increíbles que no te puedo contar solo una experiencia. Sí te digo que me quedo con la sensación increíble de que alguien que ha pasado un infierno se deje coger en brazos por ti. Ese es el tipo de confianza que quiero transmitir a cualquier persona, humana o no, que pase por mi vida.


P—Eres una comunicadora cuyas palabras favoritas son alegría, ternura y oratoria. ¿Crees que se puede cambiar el mundo a través de la palabra? ¿De qué forma? ¿Qué le falta al movimiento vegano por mejorar a la hora de comunicar sus acciones?

R—Creo que ahora cambiaría ‘oratoria’ por ‘comunicación’ que es más amplio, pero, sí, se puede y se debe cambiar el mundo a través del poder que nos dan las palabras. Las palabras conectan ideas, emociones e historias que, a su vez, nos conectan a otras personas y nos permiten concretar la visión de ese mundo mejor que cualquier activista por los derechos animales tiene: una sociedad donde todas las animales importemos por igual.
             »La ternura y la alegría son necesarias en todo lo que hagamos. Para eso mi mejor maestra es mi perra, sin duda. Luchando contra un cáncer y sin perder la alegría, la inocencia y la ternura infinita que tiene y que transmite. Es imposible que el tipo de comunicación que quiero construir a mi alrededor sea algo diferente de quien soy realmente.


P—Eres una activista comprometida también con los derechos de los homosexuales. ¿Influyó en esa lucha el descubrir tu bisexualidad? ¿Qué dificultades debiste enfrentar al salir del armario?

R—Hablar de bisexualidad para una niña atea y con inclinaciones vegetarianas que se crió en un colegio de monjas en una clase solo de chicas, era bastante complicado. Fui una afortunada, sin embargo, porque, a pesar de que la primera chica con la que me lié me intentó hacer creer que aquello estaba mal, en mi cabeza siempre supe que era lo natural, que no había ningún problema conmigo. Tantos libros que leía, tenían que amueblarme la cabeza de algún modo. También tengo una empatía muy desarrollada, así que para mi no ha sido difícil comprender que haya gente que ame a muchas personas a la vez, que sientan que han nacido en el cuerpo equivocado o que quieran vivir su sexualidad sin encasillarse en el género.
             »Mi salida del armario con mi familia (los últimos en enterarse) fue una conversación con mis padres desde el baño mientras me secaba el pelo y ellos veían la tele, hará unos dos años:
Padre: ¿Dónde vas esta noche?
Paula: Con A. Y su novia, con S. y con N.
Padre: ¿Y quién es N?
Paula: La chica con la que salgo.
Padre: Ah.

Fin de la historia. =)


P—¿De qué forma trabajas? ¿Qué tipo de proyectos te interesan más? ¿Podemos contactar contigo para hacer qué? 

R—Ahora mismo tengo varios frentes abiertos: marketing, comunicación a prensa, formación de portavoces, comunicación corporativa, copywriting, redacción y relaciones públicas.
            »Solo me interesan los proyectos que están dispuestos a hacer frente a la tarea de construir un mundo mejor e invertir en ello. Tenemos que poner todas las verduras en el asador si queremos llegar a competir contra las industrias y ser percibidos como una opción real en el mercado. La vida de muchos animales está en juego y las empresas veganas tienen que aprender a valorarse. También trabajo con el Tercer Sector y proyectos sin ánimo de lucro. Al contrario que otra gente en el movimiento, veo la profesionalización de este como una necesidad real para muchos proyectos. La gente tiene que poder vivir, pagar facturas y encontrar que su trabajo es valorado y apreciado. No podemos seguir haciendo del trabajo en ONG un trabajo precarizado o llevado en exclusiva por voluntarias.


FOTOS: Paula González