Hay proyectos que te cambian la vida. Son esas iniciativas que surgen de las ganas de construir un mundo mejor, más equitativo y justo, y que llegan para demostrarnos que es posible esa realidad sin prescindir del disfrute. Proyectos que sólo necesitan un instante para nacer pero muchos años (y vida) para mantenerse en pie. Hace unos meses mientras navegaba por la red me encontré con Reverdes, uno de esos lindos planes de vida que te conquistan nada más cruzarte con ellos.

Javi y Sandra son dos jóvenes veganos de Barcelona que han decidido dedicar sus vidas a las dos cosas que más les apasionan: los viajes y el diseño web; por eso en el año 2003 fundaron Reverde un estudio de diseño gráfico en el que intentan combinar la creación con el respeto por el medioambiente. "Ofrecemos un estilo diferente, bañado de palabras muy dulces que nacen directas del corazón", nos cuentan en su web. He tenido la suerte de mantener una conversación digital con ellos y aquí está el resultado. ¡No se olviden de visitar este exquisito proyecto!





P—¡Diseñadores web que apuestan por una vida sostenible! ¿Rompiendo con el estereotipo de que los amantes de los ordenadores e Internet somos frikies que nos la pasamos comiendo grasa?

R—Jaja, no te creas Tes. Somos santones a medias ;-) La verdad es que también tenemos nuestro momento traviesillo… portándonos tan bien el 95% del tiempo, ¡alguna que otra vez no le hacemos un feo a unas patatas fritas recién hechas y compartidas en buena compañía!

»Todavía nos encontramos en pleno camino, dentro de un proceso de aprendizaje fantástico que se llama vida, la cual no deja de sorprendernos, y te aseguramos que estamos disfrutando como locos del viaje. Creemos que la salud, la ética, el respeto y la sostenibilidad están presentes en el día a día. No concebimos nuestra vida ‘actual’ sin estas premisas.

P—¿Cómo fue vuestro acercamiento al veganismo? ¿Qué experiencia os marcó para tomar la decisión de cambiar vuestra vida?

R—Me atrevo a decir que el acercamiento fue casual. Todo empezó a partir de la lectura de un libro, La Anti-dieta, donde se enseña a conocer los alimentos para combinarlos correctamente y sacar el máximo beneficio a la energía del cuerpo.

»Este concepto de energía me llamó especialmente la atención ya que por aquel entonces, no daba excesiva importancia a lo que comía. Los capítulos enteros dedicados a explicar qué ocurre en el cuerpo cuando tomamos carne y bebemos leche, me dejó atónita; así que en cuestión de meses y de forma paulatina, fuimos dejando de consumir alimentos procedentes de animales.
La transición duró alrededor de un año y medio hasta que regresamos de un viaje con la firme determinación de adoptar un estilo de vida 100% vegano.


P—¿De qué forma puede combinarse una vida sostenible y nómada con el trabajo creativo? ¿Cómo es un día en la vida de este proyecto reverde?

R—Si uno tiene claros sus principios, no importa que esté en un lugar instalado como recorriendo mundo con la mochila a cuestas. En bien cierto que casa se dispone de un control total de la situación a diferencia de estando de viaje pero, a la hora de la verdad, la capacidad de adaptación es lo que realmente cuenta.

»Aprendimos a prescindir de cosas superfluas para llevar a cabo una vida nómada más ligera. El hecho de ir con lo puesto más un ordenador fomenta la eficiencia en el trabajo y aleja la procrastinación porque sabes que cuanto antes se finalicen las tareas, de más tiempo se dispondrá para visitar la ciudad o el pueblo en el que nos hallemos.

»La sostenibilidad aplicada al viaje se basaría en apoyar a comercios locales, disfrutar de la extensa variedad de frutas y vegetales de lugar (y no de platos morbosos que incluyen animales), rechazar la explotación cualquier ser sintiente o sencillamente, no contaminar con bolsas ni objetos de plástico de un único uso (pajitas, platos, vasos…).

P—Viajar os permite acercarse a nuevas culturas y formas de pensar y decir las cosas. ¿Cómo creéis que os influye eso a la hora de llevar a cabo un proyecto?

R—Cada nuevo país es una lección de conocimiento que agita hasta los cimientos que parecían inamovibles. Como solemos decir, hay que llevar siempre puestas las gafas de la curiosidad; eso nos dará pie a que podamos completar nuestra mirada al mundo con las nuevas lentes que esos lugares regalan por el simple hecho de ser visitados.

»Formas, texturas, charlas, sabores, olores, naturaleza, estados de ánimo… todo influye a la hora de ponerse delante del ordenador y transmitir con cada clic un trocito de experiencia plasmado en forma de píxeles.



P—Ofrecéis descuentos para aquellos proyectos que apuesten por una vida sostenible. ¿Una forma de demostrar que hay muchas y variadas formas de hacer activismo y de luchar por un mundo mejor?

R—¡Y tanto que sí! Si la idea de negocio o proyecto que se nos plantea vela por los intereses de los animales y del planeta, estaremos encantados de dar un empujón con un 10% de descuento y arrancar así con muy buen pie.

»Hay muchas maneras de apostar por el respeto hacia el planeta. Últimamente nos hemos dado cuenta de que empieza a evidenciarse una masa crítica que tiene mucho que decir: desde restaurantes que creen con firmeza que una alimentación basada en vegetales enriquece todos los sentidos hasta personas que crean santuarios para proteger a aquellos que no tienen voz. Aunando esfuerzos, conseguiremos alcanzar el objetivo que nos mueve: trabajar por un planeta justo, amable y libre de crueldad.


P—¿Sois activistas? ¿Qué creéis que le hace falta al movimiento vegano para mejorar su campo de acción?

R—Hay muchas maneras de hacer activismo, tanto directa como indirectamente. En nuestro caso, optamos por la difusión del veganismo a través de las redes con consejos, recetas o recomendaciones de restaurantes. Queremos dar a entender que ser vegano no supone ningún tipo de problema estando de viaje y animamos a cualquiera a explorar el mundo sin miedos infundados. Hay más personas de las que crees que miran la vida desde el lado verde.

»En cuanto al movimiento vegano, creemos que incluso estando en el mismo bando, en ocasiones permitimos que las pequeñas diferencias o roces nos separen. No olvidemos que tenemos el mismo objetivo por lo que nunca hay que perder de vista eso.

»Necesitamos más unión entre nosotros y sobretodo, valorar que también la gente que da un pequeño paso -quizás no tan grande comparado con otros-, nos acerca también a un mundo más justo y pacífico de convivencia entre las personas, animales y el planeta.


P—Entre vuestros proyectos habéis realizado una guía sobre Bali con consejos acerca de restaurantes vegetarianos. ¿De qué forma habéis llevado a cabo ese proyecto y cómo podemos adquirir esta guía?

R—Básicamente queríamos que los viajeros que se encontrasen visitando esta preciosa isla de Indonesia, disfrutasen de la amable y verde oferta culinaria existente, tal y como hicimos nosotros.

»Wonderfood da nombre a los negocios que promocionan una alimentación sana y libre de crueldad. A cambio, una pequeña parte del dinero va dirigida a causas ambientales y sociales en beneficio de la isla. Se puede adquirir la guía desde www.wonderfoodguides.com o en formato epub desde Amazon. Advertimos que las fotos harán la boca agua a más de uno/a ;-)


P—¿Qué tipo de proyectos os interesan más y de qué forma podemos contactar con vosotros?

R—Nos mueven las personas inquietas con ganas de cambio y contribución al mundo. Ideas de todos los tamaños y de cualquier color: todo proyecto que nazca de la pasión por vivir en un lugar mejor y que fomenten el respeto entre todos los seres vivos, serán más que bienvenidos.

»Somos todo oídos y queremos saber qué ronda por la cabeza de estas personas, sea lo que sea, porque queremos echarles no sólo una mano, sino las cuatro. Así que sólo hay que teclear www.reverdes.es para ver nuestros trabajos y contactarnos.

¡Ya lo sabéis! Echadle un vistazo, porque proyectos así no nacen todos los días pero pueden cambiarnos la vida.